Usando un poema muy conocido de Walt Whitman se lo dedico a mi Capitan Zabalero.
Oh Capitán, mi Capitán:
nuestro azaroso viaje no ha terminado.
vencera la verdad y el premio sera ganado.
Ya el final se halla próximo,
ya se oye la campana
y ver se puede el pueblo que entre vítores,
con la mirada sigue la burra soberana.
Mas ¿no ves, corazón, oh corazón,
cómo los hilos verdes van rodando
sobre la carretera en el cual mi Capitán
permanece esperando, callado y deprimido?
Oh Capitán, mi Capitán:
levántate aguerrido y escucha cual te llaman
tropeles de campanas.
Por ti se izan banderas y los clarines claman.
Son para ti las flores, las coronas, las bocinas.
Por ti la multitud se arremolina,
por ti esperan, por ti sus motos vibran
y la mirada ansiosa, con verte, se recrea.
Oh Capitán, ¡mi gran amigo!
Voy mi brazo a poner sobre tu cuello.
Es sólo una ilusión que en esta carretera
te encuentres esperando, callado y deprimido.
Mi amigo no responde.
Su moto no se mueve.
Está pálida, pálida. Casi sin ruido, inerte.
No ayuda ya a animarle mi ansioso brazo fuerte.
Anclada está la nave: pero su ruta no ha concluido.
Feliz entrara en el puerto de vuelta de su viaje.
La moto vencera la furia del oleaje.
Oh carreteras, alegraos; sonad, claras campanas
en tanto que camino con paso triste, incierto,
por el puente donde está mi Capitán
no para siempre esperando, callado y deprimido.
Ternasco Y Garnacha, Marzo 2026
Hace 4 días
No hay comentarios:
Publicar un comentario